Años para un mayor deleite


23/02/2019

La materia empleada en la elaboración de un Habano, siempre tiene un añejamiento posterior a la segunda fermentación del entorno de un año de duración. En muchos casos. la materia prima se añeja por períodos superiores, entre otros motivos, debido a las reservas de rama que la industria tabacalera cubana mantiene para asegurar una producción constante y de alta calidad.

“Los grandes expertos en la rama de tabaco negro cubano conocen que determinados tipos de tabaco tienen un potencial de añejamiento superior, que le confiere a sus hojas unas mejores características organolépticas en la fumada”, explica José María López Inchaurbe, Vicepresidente de
desarrollo de Habanos, S.A.

Para el experto, este conocimiento, unido a la tradición del mundo del vino por el añejamiento de los caldos en distintos períodos de tiempo y que fueron denominados en la cultura vitivinícola como Reserva y Gran Reserva, “fue lo que impulsó a Tabacuba y Habanos S.A. a explorar este concepto en el habano. Es decir, la fusión del concepto de añejamiento del tabaco, con un mejoramiento del mismo, junto con la observación de una práctica comercial tradicional y acertada en la cultura vinícola, fue lo que originó los conceptos de Reserva y Gran Reserva en el mundo del Habano.

“Así, en diciembre de 2002 la primera Reserva de Habanos, con tabacos añejados por 3 años procedentes de la cosecha 98/99, fueron lanzados al mercado en el Cohiba Reserva 99-2002, en una selección de 5 vitolas de Cohiba de distintos formatos elaborados con tabacos con 3 años de añejamiento”, afirma López Inchaurbe.

El añejamiento de la materia prima en rama y en los tercios de tabaco, produce un afinamiento muy sutil y lento de las características organolépticas más destacadas en la fumada del Habano. Las pequeñas notas picantes que se encuentran en los Habanos tienden a desparecer, como consecuencia de la reducción de las pequeñas tramas de amoniaco que permanecen en el tabaco fermentado. El tabaco tiende a tener un sabor algo más dulzón, y el aroma del humo es algo menos penetrante pero manteniendo las puntas aromáticas propias del humo de un habano.

La selección de las hojas destinadas a un añejamiento cinco años es el punto de partida clave en la elaboración de un Habano Gran Reserva, La propiedad de una hoja para aceptar mayor o menor fermentación viene condicionada por el proceso agrícola (que la planta de tabaco haya tenido un desarrollo óptimo sin ningún estrés de nutrientes o hídrico, un desbotonado a tiempo, etc.) y por unas óptimas condiciones en el proceso de curación.

Posteriormente, el proceso de ligada y pruebas de cata de las distintas ligadas seleccionadas para una Gran reserva es otro momento clave, pues como la fortaleza y los matices organolépticos se ven afinados en el añejamiento, la ligada que se realizaría para un Habano estándar en una marca debe sufrir ligeras modificaciones cuando la ligada se hace con tabacos con 5 años de añejamiento, si queremos mantener el carácter propio de la Marca.