Cócteles añejados, de la barrica a la copa


26/02/2015

Hoy en día no es raro escuchar sobre cócteles añejados en barricas, en cuyo interior alguna vez reposó algún vino o espiritoso. Es una modalidad o tendencia que se está poniendo de moda en el mundo, después del boom de la cocina molecular y las investigaciones sobre los alimentos, para lograr diferentes texturas y elaboraciones. 

Siempre fue una inquietud, para muchos bartenders y especialistas de A&B, la posibilidad de preparar cócteles y conservarlos en barrica de roble, buscando un cambio organoléptico, que favoreciera el maridaje con Habanos. 

Sin lugar a dudas, los resultados son sorprendentes. Clásicos como el cóctel Presidente, el Mahhatan o el Martini Dulce han ganado en complejidad de aromas y sabores, develando un acercamiento de lujo con los Habanos de territorio de sabor suave y de suave a medio. 

Los bartenders ponen a reposar en barricas –por 20 días, un mes, o incluso más tiempo– recetas con licores, espirituosos, quizás alguna especia y plantas aromáticas. El paladar agradece el resultado de esta bebida, que se caracteriza por ser balanceada, con fuerza alcohólica, sedosa en boca, y con los sabores a barrica y a especias que le confiere la misma, como puede ser vainilla, canela, cacao o café.

Lo que sí está claro, es  que la permanencia en barrica no debe ser muy extensa (alrededor de 4 o 6 meses) para que no sobresalgan otros exponentes que pongan en desventaja a los primarios identificadores de cada cóctel.