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23/02/2010

Caricia, pasión, delicadeza y otros tantos atributos de la mujer hoy significan mucho para los habanos, que contienen una carga sensual y de encantamiento capaz de convencer a cualquiera de que podría tratarse de un producto pensado por una mujer.

Se ha reconocido que las mujeres lograron su verdadera presencia en el sector luego de los aires emancipadores y de igualdad de géneros que impulsó la Revolución Cubana a partir de 1959; y un nombre ineludible a mencionar lo es en este empeño Celia Sánchez, heroína de esa gesta que, además, deparó un puesto creciente para sus congéneres en el tabaco. El propio surgimiento de la fábrica El Laguito y sus habanos Cohiba, es parte importante de esa historia hasta nuestros días, cuando más de la mitad de sus trabajadores son mujeres.

Tanta sintonía tienen hoy en Cuba la mujer y el tabaco, que muchas obras de arte apuntan a esta relación, tanto en la pintura, la música o la escultura. Mas hay que decir que ese vínculo en el arte -que no se limita a la evocativo y pasa por una estrecha conexión entre el artista y el habano-, empezó, como se sabe, mucho más temprano, cuando una buena parte de las anillas e imágenes para adornar y diferenciar cajas y marcas del producto, exigieron primorosas ilustraciones de diosas y mujeres sinuosas, arropadas con lujosos vestidos, bandas multicolores, coronas y otros portentos.

Ahora, además, cada vez el tabaco acapara más la atención en los salones más elegantes y se va haciendo normal que en una cena de gala, un encuentro artístico u otro gran acontecimiento o celebración, la mujer también guste de deleitarse con un habano, como colofón de oro para una jornada relevante.

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