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27/02/2013

Regreso al nacimiento de un Habano

Una vez más las plantaciones de tabaco de Vuelta Abajo, en la occidental provincia de  Pinar del Río, recibieron a los participantes del Festival del Habano, quienes pudieron conocer y ser testigos de algunos de los procesos por los que transita la planta del tabaco desde la siembra hasta la recolección y la elaboración del producto.

Desde horas de este miércoles llegamos a las vegas de Vuelta Abajo e intercambiamos con hombres y mujeres que cada día amanecen al pie de las plantaciones, y con gran entrega hacen de este uno de los oficios más tradicionales de Cuba.

Durante el recorrido, los participantes disfrutaron de un paisaje natural único, donde prima el color verde, en todos sus contrastes; y descubrieron una parte de los secretos del habano, guardados en los procesos de escogida y despalillo.

Los participantes conocieron cómo el cultivo del tabaco cuenta con una larga tradición que se guarda y transfiere de una generación a otra, como parte de la cultura del país. Y es que esta tarea del veguero requiere de gran pasión y experticia. 

A ello se suman las largas horas de trabajo en condiciones extremas, especialmente durante el invierno, cuando se labora en temperaturas muy frías y alta humedad, al igual que sucede en el verano.

Según explicaron los vegueros a los participantes del recorrido, el proceso de cultivo del tabaco comienza en los meses de julio y agosto, cuando comienzan a prepararse los semilleros, y se eligen los terrenos. 

Luego de largo proceso de siembra, trasplante de las posturas y desarrollo, las hojas son recolectadas y llevadas a las Casas de Tabaco, donde se curan de manera natural al aire.

Al visitar uno de los centros de despalillo, conocimos sobre este importante momento en la elaboración de un habano. Allí se realiza un proceso de humedecimiento, para luego desgarrar la parte inferior de las hojas de la tripa del tabaco.

En este quehacer también se clasifican las hojas de acuerdo a su tamaño, se agrupan y se planchan entre tableros. 

Así, tras largas jornadas de trabajo, hombres y mujeres de Vuelta Abajo llevan la magia de las vegas a sus manos para convertirla en uno de los símbolos más emblemáticos de la cultura y la tradición cubana: el habano.

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