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1/03/2018

Elaborados toralmente a mano, los Habanos son los únicos puros que presentan una confección completamente artesanal desde hace más de 200 años. Precisamente el mejor tabaco del mundo, encierra en su confección la magia de la creatividad, el detalle y el amor por la tradición de un producto auténticamente cubano.

Este jueves, los participantes del XX Festival del Habano tuvieron la oportunidad de visitar las fábricas La Corona y Partagás, en un recorrido por la esencia del exquisito tabaco cubano y, sobre todo, por el exhaustivo proceso hasta el acabado final. En la cita, los visitantes pudieron degustar un Partagás Serie D No.4.

En la Industria tabacalera los procesos de producción comienzan por la recepción y acondicionamiento de las hojas del tabaco, en el que el trato de las capas es mucho más cuidadoso. Estas delicadas hojas se preparan para su propósito final al pasar por la fase de humedecido con una fina aspersión de agua para devolverles el aspecto sedoso y uniforme, así como su elasticidad antes de terminar en el proceso del torcido, la colocación de las anillas y el empaquetamiento. Todo un arte que emana de la experticia de maestros y maestras torcedores, los principales artífices en el acabado de un producto que es embajador de la cultura y las tradiciones de Cuba.

 

 

 

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