HABANOS Desde la autenticidad de lo cubano


6/03/2018

Aunque nunca ha fumado refiere un arte único para descifrar las notas de humo de este producto originalmente cubano, en el que dibuja fragmentos de nuestras raíces, cultura y tradiciones en una mixtura única entre literatura, poesía y cubanía. Eusebio Leal Spengler, Historiador de La Habana, disfruta que la fiesta del tabaco se convierta en un hecho universal cada año, y luego de dos décadas, es innegable para él que cada festival catapulte la identidad cubana.

“Desde que se menciona por primera vez por Cristóbal Colón el encuentro de esos hombres que parecían llevar un tizón encendido en los labios, hasta hoy, el tabaco se convirtió en la evolución de la obra más calificada de la artesanía productiva de Cuba”. Asimismo, destaca Spengler que en el tabaco cubano está el reducto de la belleza artesanal del cubano, tanto por su origen o por lo que pasa en la vega, hasta lo que ocurre en la fábrica, hasta lo que ocurre con el fumador, el conocedor, sobre todo el que acaricia, cuida, ama y disfruta del tabaco. “En el humo del Habano están en gran medida los sueños del cubano. No se puede hablar de la tabaquería ni del puro Habano sin recordar las luchas de los vegueros, el exilio de los trabajadores durante las grandes guerras por la independencia, y desde luego, la obra apostólica de José Martí que está ligada a esto”.

Asevera el historiador que su familia pinareña y todos los trabajadores de los pueblos obtuvieron como una conquista laboral el desplazamiento de los talleres de Pinar del Río, fundamentalmente de Guanajay y de toda la zona de Artemisa para La Habana. Cuenta que protagonizaron batallas sindicales, que traían a las torcedoras, a las despalilladoras, a las caperas en la madrugada hasta la fábrica de José Lepiedra, en Marianao. Recuerda que cuando llegaban sus tíos a la casa se sentía el perfume que llevaban impreso en la ropa, no del tabaco fumado, sino del tabaco elaborado.

El Festival del Habano, celebrado desde hace 20 años en la capital de Cuba, ha sido una ventana abierta al mundo en años en que se trató de enclaustrar a nuestro país, asegura. “Creo que el tabaco ha sido el mejor embajador de Cuba porque todo el mundo espera con ansiedad que le regalen una caja de tabaco, al menos tres tabacos, un mazo de tabaco”.

Cuando se le pregunta el significado del Habano en Cuba, el historiador de la ciudad no titubea. “Identidad, personalidad, dignidad. El tabaco no está mezclado con la sangre del esclavo porque el tabaco fue siempre una creación libre, desde la vega hasta el tren donde están los obreros haciéndolo, torciendolo y preparándolo. El tabaco es y seguirá siendo un símbolo de libertad. Y creo que en la manera de realizarse el tabaco, que es en los labios del fumador o de la fumadora, se realiza un poco ese sueño del hombre por trascender, gozar y disfrutar”.