Habanos y Café, el dúo perfecto


24/02/2011

Fue el polígrafo cubano Fernando Ortiz, quien llamó la atención sobre los fuertes vínculos entre ron, tabaco y café, como una relación casi amorosa entre lo que definió como “los tres diamantes de la Isla”, símbolos, incluso, de identidad, que se han expandido por los mejores salones del mundo aclamados por sibaritas y consumidores de linaje.

Parece sencillo, pero conjugar tanto esfuerzo, privilegio geográfico y maestría, generación tras generación, para luego verterlo en una copa, una taza y un producto como el habano, el higrómetro natural más perfecto que existe, es prácticamente mágico y sobrenatural.

Por ello al maridar el habano un producto como el café debemos tener en cuenta el cepo y largo del puro, así como la variedad de café y la forma de servirlo, ya sea un Espresso, Cappuccino, Café Turco, Latte Macchiato, Irish Coffee, entre otros. 

Algo fundamental es que el café venga de una máquina y agua bien limpia, y que la tasa esté a una correcta temperatura, lo cual nos permitirá disfrutar del calor del líquido por más tiempo.

Los expertos recomiendan que si el único maridaje para un habano es el café, escoger un tabaco cuyo tiempo de fumada no exceda los 30 minutos, es decir que su largo este cerca de unos 130mm, aunque con estas vitolas es más difícil realizar el maridaje por su concentración TAR (Total de Alquitrán y Resina). También influirán otras características como su grosor o cepo, la humedad del tabaco y su buen tiro o facilidad de combustión.

Una buena opción para iniciadores, según Philip Illi, campeón mundial del Habanosommelier, sería un Hoyo de Monterrey Petit Robusto (52 x 102mm) de fortaleza suave y agradables aromas; un Short Churchills de Romeo y Julieta (50 x 124mm), de fortaleza media; o una estrella indiscutible como el Secreto de Cohiba Maduro 5 (40 x 110mm), un habano de gran intensidad y fortaleza , determinada por su capa madurada por un poco más de 5 años.

Sin duda, estos sui generis matrimonios o maridajes están pensados para satisfacer el cuerpo y el alma, enaltecer el espíritu, la mente y el corazón, pues degustar un buen habano en compañía de sus notable pareja, el café, es respirar la cultura del buen gusto…