Raúl Valladares Díaz, Hombre Habano de la Producción 2009
Desde los 15 años, cuando alcanzó la categoría de torcedor, Raúl Valladares Díaz se empeñó en conocer todos los secretos del tabaco cubano, esos que han ganado para el habano el reconocimiento mundial como un producto único, inigualable, el mejor del mundo.
Aquel original empeño de escoger las hojas necesarias y convenientes, para darle forma al puro capaz de satisfacer las mayores exigencias de aroma y elegancia en las manos de sus usuarios, le permitieron alzar este año el trofeo de Hombre Habano de la Producción, en un justificado gesto de triunfo, matizado por lágrimas de emoción.
Con 74 años de edad y más de 50 dedicados de manera ininterrumpida a la industria tabacalera, Valladares posee la reciedumbre de un hombre de la agroindustria y la mirada inteligente del investigador, de un intelectual diferente, que exhibe conocimientos sacados de la experiencia, de la teoría surgida del trabajo práctico con las hojas de tabaco en las manos.
Interlocutor de respuestas rápidas y concisas, devela con agilidad su trayectoria laboral, los desafíos vencidos y sus logros.
¿Dónde aprendió el oficio de tabaquero?, preguntamos. En la tabaquería El Coloso, en Cumanayagua, actual provincia de Cienfuegos, donde nací y viví hasta 1957, cuando me trasladé a La Habana, responde.
¿Y aquí siguió en el tabaco?
-Si, trabajé en algunas de las fábricas de tabacos para la exportación hasta 1960.
La conversación discurre con fluidez. En 1964 fue seleccionado para un curso de tecnología de la producción tabacalera. Fue promovido a técnico analista y en 1967 comenzó a ocuparse del control de calidad y dirigir todo lo relacionado con el tabaco para capa. Desde entonces jamás abandonó esa especialidad. Hasta hoy suma 43 años consecutivos pendiente de esa hoja que da terminación y viste al habano. Toda una especialidad profesional.
¿Cuál es el secreto de la calidad única, incomparable, del habano?
-Mire, el tabaco habano es el mejor del mundo, y eso no lo hicimos nosotros, sino nuestros antepasados, además de las cualidades aportadas por la naturaleza del suelo y el clima.
Lo único que hemos hecho nosotros –subraya- es acentuar los principios de calidad, por varias vías. Primero, escogemos los métodos de producción que garantizan la más alta calidad. Segundo, los profesores forman los tabaqueros en esa misma línea. Y tercero, porque Cuba no vende rama de tabaco al extranjero para hacer tabaco torcido. El tabaco habano se utiliza únicamente en la producción de puros habanos. Estas medidas garantizaron que no haya desviación en la calidad. Las ligadas se han mantenido durante años, sin alteración, manteniendo la característica de cada marca. Ese es nuestro know how.
A sabiendas de que Valladares es el experto autor de algunas de las ligadas más apetecidas en el mundo, preguntamos cuáles han sido sus mayores retos y logros.
El desafío más reciente, afirma con justificado orgullo, fue el desarrollo de las ligadas para el Cohiba Behike y sus tres vitolas. Pero antes –recuerda- participé en el desarrollo de la marca Trinidad, el Maduro 5 de Cohiba y sus tres vitolas, la Gran Reserva de Cohiba y las Ediciones Limitadas.
¿Y cómo logró el Cohiba Behike?, indagamos.
-La ligada de Behike es resultado del trabajo de un equipo donde participaron el Instituto del Tabaco, Habanos S.A. y la Industria. Me pidieron que lograra tres formatos: uno mayor, uno mediano y otro pequeño, que conjugaran el aroma con la fortaleza. Así que tuve la responsabilidad de poner en práctica la ligada deseada, donde se incorpora una hoja de mayor fortaleza: el "medio tiempo". El “medio tiempo” se obtiene de las dos últimas hojas de la planta, que aparecen en el piso foliar más alto, y son las que le dan mayor fortaleza fumable. No siempre se obtienen las dos en todas las plantas, de ahí que la producción sea limitada, exclusiva y por tanto la más cara de Habanos S.A.
Una entrevista con Raúl Valladares puede durar horas, con el placer de descubrir en cada respuesta nuevos y reveladores detalles, determinantes de la calidad del habano. A manera de resumen, con absoluta humildad ante tantas preguntas, nos revela que él escribió un libro para explicar y sistematizar en el país todo lo relacionado con la capa del habano.
Se titula Instructivo para el acopio y beneficio del tabaco negro tapado, nos dice. Este libro explica, paso a paso, lo que ha sido su objetivo de trabajo a lo largo de los últimos 43 años: la capa desde la curación hasta la fábrica. Por esa dedicación y su valioso aporte ganó el hermoso trofeo que lo acredita como el Hombre Habano de la Producción en 2009, galardón que le fuera otorgado en el XII Festival del Habano, en febrero de este año.


