Trinidad deleita al mundo


23/02/2019

La primera marca de Habanos con el nombre de una las siete villas fundacionales de Cuba surgió en 1969, y desde entonces ha ocupado un espacio de privilegio entre quienes apuestan por productos de altísimo estándar.

Creada bajo el paraguas de Cohiba, Trinidad se empleó inicialmente de manera oficial como regalo diplomático del Gobierno revolucionario cubano, hasta que en 1997 salió a conquistar al público internacional con la vitola Fundadores, que en galera llevaba por nombre Laguito especial No.1 (cepo 40 longitud 192mm).

El lanzamiento al mercado en 2004 de Coloniales, Reyes y Robusto extra —este último posteriormente descontinuado—, permitió ampliar el vitolario de la marca. Sus tentaciones comenzaron entonces a florecer, por sus vitolas atípicas o poco comunes, que destilan exotismo y gran riqueza aromática; y también por los exigentes controles de calidad que avalan un notable éxito comercial.

Trinidad era producida originalmente en la fábrica del Laguito, pero luego se trasladó la producción íntegra a la fábrica de tabacos Ventura Donatien, en Pinar del Rio. Aun con un vitolario pequeño, resultan notables y diferentes cada una de sus vitolas, de territorio de sabor medio y con el apéndice distintivo del Lanceros.

De las 60 vitolas en Ediciones Limitas, solo tres de Trinidad ostentan esta categoría. La primera fue Ingenios en 2007 (nombre de galera Cervantes, cepo 42 x 165 mm de largo). Tres años después apareció el Robusto Short T (nombre de galera Short del Valle, cepo 50 longitud x 102 mm de largo); y posteriormente, en 2016, el exitoso Topes, con igual nombre de galera, cepo 56 x 125 mm de largo.

Las notas de cata del vitolario estándar de Trinidad y sus relaciones de maridajes conforman un espectro de alternativas capaz de reinar entre los fieles seguidores del Habano, como solo pueden hacer las combinaciones más infalibles y auténticas.