Un viaje a la tierra del mejor tabaco del mundo


24/02/2015

Los invitados tuvieron la oportunidad de intercambiar con vegueros y vegueras que ostentan una sapiencia, que sólo otorgan los años de trabajo dedicados a la producción y al cuidado del tabaco. Algunos de ellos han sido reconocidos con el prestigioso Premio Habano, por sus altos rendimientos productivos y los aportes para lograr un puro de óptima calidad. Este es el caso de Iván Máximo Pérez, productor de tabaco de sol y tapado, con más de 30 años de experiencia en el campo.

Este Hombre Habano, como muchos de sus trabajadores, es depositario de un legado familiar, donde el tabaco es sostén, pasión y sacrificio. Nos comenta que está en plena cosecha que comenzó desde diciembre (proceso de recolección), después de un 2014 bastante sacrificado por las abundantes lluvias que obligaron a drenar constantemente la tierra. No obstante, los resultados fueron satisfactorios.

Iván Máximo trata sus plantaciones con productos orgánicos, lo que las fortalece y las hace más resistentes a las plagas. Combina los secretos de una antigua tradición con los últimos avances de la tecnología para el cultivo.

Las mujeres también ponen su mano en la cosecha. Ellas son las encargadas de ensartar las hojas de tabaco verde para proseguir al proceso de secado en las Casas de Tabaco. También tiene una importante participan en la Escogida, función de la cual se encarga la Empresa de Acopio y Beneficio del Tabaco, entidad que compra el tabaco al veguero.  Aquí la hoja se somete a una segunda fermentación que elimina las impurezas y reduce la acidez. Luego en la Clasificación se seleccionan las hojas según la función que cumplirán en el proceso de confección del Habano: capas, tripa y capote.

Finalmente la tripa y el capote ya clasificados se trasladan al despalillo y se realiza una última clasificación según tamaño y características de la hoja, para luego agruparlas y plancharlas en tableros.

En una jornada bien intensa, los participantes a la XVII edición del Festival del Habano conocieron de cerca el origen del puro cubano: desde la semilla plantada hasta la confección. Quedó demostrado que no solo las propiedades de la tierra influyen en la confección del mejor tabaco del mundo sino los saberes compartidos de generación en generación.